Hay veces que no sé si algegrame o gritar que no quiero que pase.
El estómago se me encoge cada vez que pienso en las posibilidades de vivir separada de lo que quiero, y sobre todo al hacerme la pregunta de "¿qué quieres tú?".
Este día lo veía en mi imaginación lejano, pero el día está llegando y no sé cómo reaccionar, y menos qué hacer.
Ahogo lo que siento en la almohada, me hundo por completo hasta acabar derrotada por el calor. El día lejano está cada vez más cerca, y cada vez tengo menos idea de saber qué es lo que quiero realmente.
No sé si seré egoísta o tengo miendo, pero sigo sin saber qué narices quiero.
jueves, 28 de junio de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)