martes, 27 de septiembre de 2011

¡Sorpresa!

Cómo me gusta tener primos pequeños y encontrarme juguetes en los bolsillos de las chaquetas. Insignificante pero me hace sonreír.



Pequeñas sorpresas que llegan cuando menos te lo esperas.

Desaparece. Viene. ¿Se quedará?

Ya es definitivo, se ha acabado el verano, se acabó el gazpacho en las comidas, las ensaladas de pasta y volvemos a la sopa para entrar en calor.
La rebeca puesta por la mañana, y algunas botas comienzan a asomarse por el adoquinado de las calles.
El frío que hace ya a las 5 de la mañana, y el calor a las 12 del mediodía. El tiempo nos vuelve y se vuelve loco.
El aire acondicionado ya no nos acondiciona en el coche sino que nos deja helados. El transporte público comienza a ser cálido.
Las noches durmiendo en el suelo, sustituídas de manera perversa por una fina sábana, perfecta para taparte ahora que aún no hace tanto frío.
Los amaneceres cada vez son más tarde, viendo todos desde la ventana de mi mente desde un vagón del metro.
Cada vez más gente va dormida en el tren; una chica mira un periódico sin reparar en lo que lee; una mujer se queda dormida hasta el punto de destino; un adolescente escucha música antes de entrar en el instituto... En verano la gente no madruga y si coge trenes va más despierta.
Desaparecerán las terrazas. Esto no es París.
Las canciones del verano se escuchan en la lejanía como un canto del pasado.
Es definitivo, el verano a muerto, y el descanso desapareció a la espera de que llegue el momento en el que tengamos que aplicar lo aprendido, quizá, por última vez en un enero frío.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Me encanta recordar lo que hacía de pequeña: comprarme revistas sólo por los regalos.
Cansancio y sueño, la mezcla perfecta para empezar un lunes que puede llegar a ser soporífero, pero me da igual, todo ha merecido la pena, incluso el cansancio.

viernes, 23 de septiembre de 2011

jueves, 22 de septiembre de 2011

Anna Karina & Serge Gainsbourg

Se me hace un tanto extraño volver a colocarme en el cuello una pañoleta.
Es demasiado difícil de explicar si nunca te ha pasado, pero es emocionante saber que de nuevo vuelvo a las andadas.