Resulta absurdo que sea feliz observando a la gente que va en los coches a los que adelantamos, pero es una manera de evadirme del miedo que me da ir en moto saltando baches del asfalto.
El miedo se escapa entre los dedos cuando conseguimos evadirnos en ese preciso instante de aquello que nos da realmente miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario