viernes, 23 de noviembre de 2012

Automatismo sin sentido de una mente femenina

En esos momentos en los que la otra mitad de la cama está fría, son en los que, sin querer, tu cabeza empieza a pensar estupideces y un sentimiento de culpa, odio, frustración, pánico y angustia se añaden al pensamiento involuntario de temor.

Temer es el peor amigo en esta vida.

Es en ese lado de la cama en el que te das cuenta de tus inseguridades infundadas por una mala experiencia puntualmente ocurrida. En los que deseas que alguien venga y te llame "idiota". En los que temes haberle hecho daño a alguien que quieres aunque no sea así.

Es en ese lado dónde te das cuenta que tu cabeza baila por sí sola un estúpido vals anacrónico y sin sentido. En el que todo da vueltas y sólo aprecias una parte del salón pensando que el resto se burla de ti. Ese lugar al que te da miedo acceder porque es un temor que ya no tiene nada que ver contigo.

Es en ese lado de la cama en el que preguntas por el qué pasará cuando todo vuelva al orden y la orquesta pare de tocar. O sobre el qué hubiera pasado si... Malditos hubieras! Os dejaría para siempre en el suelo junto a mis temores y me atrincheraría con almohadas en mi cama dejando de existir el lado frío.

Hacerme fuerte es lo que puedo hacer para luchar contra una cabeza que a veces es automática. Luchar contra viento y marea por muy revuelta que esté la mar. Hacer como que el lado frío de la cama no existe y darle la espalda. Pensar en el presente, no hacerlo en los posibles y hubieras.

Lado frío, tú y tu vals absurdo de emociones sin sentido quedáis exiliados de mi cama. Y si queréis, os declaro la guerra que pienso ganar cueste lo que cueste y dure lo que tenga que durar. Adiós lado frío. Adiós automatismo, adiós.

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