Me encanta saber que tu voz es la primera que escucho en el día.
El escalofrío que recorre mi cara.
La sensación de que mis dedos flotan sobre el teclado. Te escribo.
Es el momento que espero a lo largo del día. Siempre la misma hora. El mismo lugar. El mismo motivo. Somos seres de rutina. Tú eres mi rutina.
viernes, 4 de noviembre de 2011
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